miércoles, 26 de diciembre de 2007

segunda semana


Te sacamos a pasear el Domingo, pero estabas aún muy chica. Íbamos en el coche y tú saltabas con todas las irregularidades de la vereda, así que decidimos cortar el paseo y volver a la casa... hasta que estés un poquito más grande. El lunes te bañamos con jabón por primera vez, estabas feliz en el agua, aunque al sacarte parece que te dio un poquito de frío, porque empezaste a alegar hasta que te vestimos nuevamente. Todos estos días han venido muchas personas a conocerte y te han traído unos regalos muy bonitos, entre ellos, un baúl de madera para juguetes con mariposas que queda perfecto en tu pieza. Todavía te sigue costando tomar leche, así que continuamos dándote con el dedo, aunque algunas veces logras tomar un poco de tu mamá. Se supone que cuando llegues a los 3.5 kg va a estar todo solucionado. En todo caso, lo importante es que estás más gordita y cada día un poquito más grande!


Clara Correa Coo recibiendo su primer ramo de flores - CR Carlos Correa Grez

Sigues despertando en la noche para comer (más bien tu mamá te despierta para que comas...) pero ya te acostumbraste a que el día es día y la noche es noche, así que después de tomar leche a las cuatro de la mañana no te dan ganas de jugar, por suerte para nosotros. Estás cada día más linda y pones unas caras tan divertidas. Con tu papá nos encanta mirar cuando despiertas, cuando bostezas, cuando te estiras en la mañana estirando los brazos y las piernas como si estuvieras volando, mientras haces unos ruiditos como crujidos. ¡Eres tan bonita! y además te portas tan bien, no lloras casi nada, sólo cuando tienes hambre. Te gusta estar en brazos y quedarte dormida escuchando mi corazón. ¡Estamos fascinados contigo!



Clara Correa Coo durmiendo en su cuna - CR Carlos Correa Grez

jueves, 13 de diciembre de 2007

primera semana



1 Semana:
Clara, llegamos a nuestra casa el lunes a medio día.
Nos topamos viniendo en auto con la Tone, Lucho Izquerdo y Luchito que venían de la clínica también. Habian tenido guagua el mismo día que nosotros. Teníamos todo preparado para ti, cuna, pieza, juegos, mudador, pañales, etc. Al principio dormías mucho y te despertabas en la noche. Tus ojos grandes no se cerraban y debíamos estar contigo para que no te aburrieras. Decidimos mantenerte despierta un día entero para que te adecuaras al horario diurno. Tu mamá intentaba darte leche del pecho, pero como eras aún muy pequeña no te agarrabas bien y tuvimos que empezar a darte con el dedo. Lo bueno de esto es que también yo podía darte leche.




Te dimos el primer baño en el lavatorio, el guatón lo filmó todo, al principio lloraste, pero después estabas encantada, como si fueras un pescado que siempre estuvo en el agua.
Eras tan pero tan chiquitita! Toda tu ropa te quedaba un poco grande, incluso la más chica. Dormías casi todo el día y cuando estabas despierta te ponía música y jugaba contigo a sacar la lengua para que aprendieras a tomar leche sin morderme.
Con tu papá estábamos cansados, pero tan felices contigo... aprendiendo a conocerte, a cuidarte, descubriendo qué tienes de cada uno de nosotros. Todos dicen que te pareces tanto a tu papá y él no puede más de felicidad cada vez que se lo comentan. Él dice que bostezas como yo (poniendo la boca para el lado al terminar), tienes las manos y los pies como él y tienes en la orejita izquierda una punta doblada ¡tan divertido!

miércoles, 12 de diciembre de 2007

detalles de tus días en la clínica



Muchas personas fueron a verte, entre ellas tus abuelos y tus bisabuelas! El día de tu nacimiento extrañamente llovió y llovió fuerte. Era Noviembre y habían pasado días de calor y sol, pero ese día llovío, contra los pronósticos cayó agua y mucha. El día siguiente, un Sábado, fue un día patagónico, después de la tormenta. Las nubes rodeaban los cerros y atisbos de luz llenaban los espacios entre las nubes. El agua había dado frescor al verde de los cerros y la naturaleza se presentaba rejuvenecida y fuerte. Tu mamá estaba muy feliz y yo me quedaba dormido contigo en brazos. Estabas como un pescadito que recién lo sacan del agua y le cuesta habituarse a el medio no acuoso. Tus ojos miraban encandilados la realidad blanca de la pieza, las caras de tus padres y de los parientes y amigos. Escuchabas con atención y mantenías tu cuerpo inmovil recién fortaleciendo tus músculos. En tu segundo día, justo después del atardecer, te levanté y te llevé al ventanal de la pieza, el cual miraba de lleno al Provincia, al Plomo y a la Paloma. La vista era acogedora y tus ojos se quedaron perplejos ante la inmensidad que se te presentaba, los colores, las nubes, el cielo, el verde de los árboles y ese mundo que se abría tal como es, bello, armonioso y delicado.



Tu mamá estaba muy cansada




4 Generaciones




Tu mamá muy contenta y tu nombre en tu cuna