miércoles, 12 de diciembre de 2007

detalles de tus días en la clínica



Muchas personas fueron a verte, entre ellas tus abuelos y tus bisabuelas! El día de tu nacimiento extrañamente llovió y llovió fuerte. Era Noviembre y habían pasado días de calor y sol, pero ese día llovío, contra los pronósticos cayó agua y mucha. El día siguiente, un Sábado, fue un día patagónico, después de la tormenta. Las nubes rodeaban los cerros y atisbos de luz llenaban los espacios entre las nubes. El agua había dado frescor al verde de los cerros y la naturaleza se presentaba rejuvenecida y fuerte. Tu mamá estaba muy feliz y yo me quedaba dormido contigo en brazos. Estabas como un pescadito que recién lo sacan del agua y le cuesta habituarse a el medio no acuoso. Tus ojos miraban encandilados la realidad blanca de la pieza, las caras de tus padres y de los parientes y amigos. Escuchabas con atención y mantenías tu cuerpo inmovil recién fortaleciendo tus músculos. En tu segundo día, justo después del atardecer, te levanté y te llevé al ventanal de la pieza, el cual miraba de lleno al Provincia, al Plomo y a la Paloma. La vista era acogedora y tus ojos se quedaron perplejos ante la inmensidad que se te presentaba, los colores, las nubes, el cielo, el verde de los árboles y ese mundo que se abría tal como es, bello, armonioso y delicado.



Tu mamá estaba muy cansada




4 Generaciones




Tu mamá muy contenta y tu nombre en tu cuna



















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