jueves, 20 de marzo de 2008

En el Médano


Clara,
Fuimos al Médano, nos acompañó John Paul quién viajo directamente desde Toronto para aprovechar de estar en ese hermoso lugar. También pasaron Marcelo Camus con la Maida, en una escala en su camino a Cochamó en el sur.



Al mismo tiempo estaban el Tata con la Tel, el tío Enrique con la María Luisa y los Grez Grez.
Daba mucha nostalgia pensar que esa podía ser la última vez que estábamos en el Médano. Ya habían cambiado muchas cosas, el camino había sido enanchado para pavimentar la ruta internacional por el paso Pehuenche, el Abedul había sido cortado por estar dañando la casa y se hechaba de menos el ruido del viento en del peral y el abedul en stereo.

Tú estabas muy contenta, todos te regaloneaban. Eres irresistible, le sonríes a todos los que te miran por lo que nadie queda indiferente a tu vista. Tu sonrisa es tan sonrisa. yo creo que es la sonrisa por definición, porque tus labios se curvan graciosamente, tu nariz se levanta un poco, tus ojos brillan y te mueves como si quisieras levantar los brazos y aplaudir. De repente sacas carcajadas de alegría cuando jugamos y eso es lo mejor. Te prometo que cuando ríes, yo me río media hora y quedo contento para todo el día ¡Eres exquisita!


Te llevamos a pescar, te acarree mucho rato en el huevo, estás más pesada pero eres lo mejor. Atravesamos varias asequias. Mientras pescaba con John Paul, Marcelo y Maximiliano (quien sacó la trucha más grande, una cafe muy bonita), la Sol te cuidaba.






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